12
feb
15

LOS MACUXÍES DEL AMAZONAS SABÍAN QUE LA TIERRA ERA HUECA

Cuantas veces se nos ha advertido que que los cuentos de hadas tienen más de historia y realidad que de cuento fantasía. Que fueron escritos así para ocultar grandes verdades. ¿Podría ser esta, una de aquellas historias?
Veamos. . .

Cuentan los últimos macuxíes (del norte del Amazonas), que hasta el año 1907 entraban por una caverna y andaban entre trece y quince días, hasta llegar al interior. Allí, “del otro lado del mundo”, viven los “hombres grandes”, que miden entre tres y 3,5 metros.
Son muy buenos pero hay que respetar sus indicaciones. La consigna de los macuxíes del lugar, era custodiar la entrada de la caverna, impidiendo el acceso a todo otro ser que no fuera alguno de los autorizados de la tribu.
Cuando el gran viento que recorría el enorme túnel empezaba a soplar hacia afuera, (tenía ritmos de cinco días hacia afuera y otros tanto hacia adentro) podían comenzar a descender las escaleras (de 82 cm. de altura cada escalón), y las escaleras terminaban al tercer día (contaban los días con el estómago y los períodos de sueño, lo que resulta sumamente exacto).
Allí dejaban también los breos (antorchas hechas con palos embebidos en brea de afloramientos petrolíferos cercanos), y continuaban iluminados por luces que simplemente estaban colocadas allí, grandes como una sandía y claras como una lámpara eléctrica. Cada vez andaban más rápido, puesto que iban llevando menos peso e iban perdiendo el peso corporal. Atravesaban cinco lugares que estaban muy bien delimitados, en medio de unas cavidades enormes, cuyo techo no era posible ver. Allí habían -en una de las salas- cuatro luces como soles, imposible mirarlos, pero que seguramente no era tan altas como el sol. En ese sector crecían algunos árboles de buenos frutos, como cajúes, nogales, mangos y plátanos, y plantas más pequeñas.
Por la descripción comparativa con ciertos lugares de la zona macuxí, esa sala tendría unos diez kilómetros cuadrados de superficie “transitable” y vegetada, y otros sectores inaccesibles y muy peligrosos, con piedra hirviendo, así como unos arroyos de azogue (mercurio, que los macuxíes conocieron en el presente siglo su uso para amalgamar el polvo de oro, merced a los garimpeiros que hoy contaminan con él las aguas amazónicas). Luego de estas cinco grandes cavidades, en un punto situado más allá de medio camino, debían tomarse de las paredes, y con cuidado impulsarse porque “volaban” (es decir que estaban ingrávidos como un astronauta).
El viento que había comenzado a soplar hacia afuera, no era obstáculo al iniciar el descenso, pero si lo intentaban al revés, la violencia del remolino les podía arrastrar al abismal túnel, y el cadáver -golpeado mil veces- no se detendría hasta un día de marcha, cueva adentro. Respetando este ciclo, iniciando la marcha con viento en contra (que era a favor de su seguridad) bajaban tres días por escaleras; y luego de dos días de marcha por túnel angosto, ya sin escaleras, el viento volvía hacia adentro, de modo que cuidaban los pasos desde el día de la partida, para no dejar arena removida o guijarros sueltos que luego se estrellarían en sus espaldas. Aún con viento a favor -ya en el séptimo u octavo día de marcha-, llegaban a la zona “donde todo vuela”, es decir al medio de la costra del planeta (el medio de la masa, magnéticamente hablando, que no es el centro geométrico de la Tierra, sino cualquier punto en medio del espesor de la corteza).
A veces el viento era muy fuerte, y en vez de tomarse de las paredes para impulsarse, debían hacerlo para frenarse y no ser golpeados. Generalmente duraba desde poco menos de un día hasta día y medio, la travesía sin gravedad. Algunas veces debieron aferrarse a las salientes pétreas o a hierros que habían “desde antes” clavados en la roca, y esperar dos días a que amainara el viento.
Luego seguían el camino caracterizado por arroyos con aguas muy frías que atravesaban la caverna, y entraban a una especie de gran vacía, mayor que las anteriores, donde habían unas cosas brillantes, de forma similar a los panales de abejas, de unos diez metros de diámetro, situados sobre un vástago, como un tronco de árbol, a una altura imprecisable por la memoria de los últimos macuxíes que viven recordando aquello, aún con cierto temor a las represalias de “los hombres grandes”.
Los viajeros iban recobrando el peso, pero no llegaban a recobrarlo totalmente, porque aparecían en “la tierra del otro lado”, donde todo es un poco más liviano, el sol es rojo y siempre es de día, sin noche, ni estrellas ni luna. Allí permanecían unos días, disfrutando de unas playas cercanas, volviéndose más jóvenes. (Lo que recuerda a Apolo, que iba al Olimpo a rejuvenecerse).
Los macuxíes conocían muy bien el Atlántico, pues estaban -“afuera”- a unos trescientos kilómetros de la costa, y no era éste el mar). Los gigantes les daban unos peces muy buenos y grandes, cuya carne no se descomponía hasta dos o tres meses de haber sido pescados. Con esa preciosa carga, manzanas más grandes que una cabeza y uvas del tamaño de un puño, además de mucha energía corporal, volvían acompañados de algunos gigantes que les ayudaban con el enorme peso que traían. El viaje de vuelta se iniciaba con viento a favor, para volver a tenerlo a favor también en la última etapa, al subir los tres últimos días por las escaleras, cuyos últimos restos existen actualmente.
La creencia -o conocimiento- de los macuxíes, es que si respetan las pautas dadas por los gigantes, luego de morir aquí afuera, nacerán entre ellos, allá adentro. Cuentan que algunos macuxíes no morían, sino que se transformaban (¿transfiguraban?) en casi-gigantes y se quedaban en el interior. Esto requería principalmente, no tener hijos aquí afuera.
La tragedia para los macuxíes sucedió en 1907. Tres exploradores ingleses, llegaron en nombre de su reina, buscando diamantes. La zona macuxí es aún actualmente un poco diamantífera, pero ya se la ha explotado desde 1912 tan intensamente que casi no hay diamante, siendo poco o nada rentable su búsqueda. Cuando llegaron los ingleses, había lo suficiente como para conformar a la reina y a muchos ambiciosos que se enriquecieron luego, explotando a los nativos, pero uno de aquellos “viajeros autorizados al Centro de la Tierra” cometió la terrible imprudencia de violar la consigna de secreto, e indicó el lugar de entrada a los extranjeros.
Uno de ellos envió una carta a Su Majestad, repitiéndole una narración como ésta, con algunos detalles más. En las arenas de las playas interiores, abunda el diamante, al igual que en algunos enormes bloques carboníferos de mineral de serpentina, de antiguos calderos volcánicos, que hoy son, justamente, esos túneles hacia el interior del mundo.
Los tres hombres salieron -o mejor dicho entraron- de expedición, pero no regresaron jamás. En vez de ello, salieron los gigantes, reprendieron a los macuxíes y les prohibieron para siempre el ingreso al interior. Luego de dos años de angustia y pobreza (esa zona, en esta superficie externa tenía diamantes -sin valor entonces para ellos-, pero no mucha fruta ni muchos peces), decidieron intentar un nuevo contacto con los gigantes, a pesar de la prohibición.
Viajaron esperanzados durante dos días, pero llegaron a un punto del camino donde el viento venía de otra caverna que ellos no conocían. El camino original estaba derrumbado. Algunos volvieron inmediatamente, pero otros decidieron seguir el nuevo y desconocido túnel. Varios meses después, uno de ellos regresó y dijo al resto que podían entrar; los gigantes les autorizaban, pero sería para no volver nunca afuera, porque otros ingleses irían al territorio y les dañarían. Algunos se negaron a partir, porque el lugar asignado era una de aquellas grandes vacuoides. Otros aceptaron irse y no regresaron jamás.
Unos años después, comenzaron a llegar garimpeiros, a enturbiar los ríos con zarandas, resumidoras y mercurio, y a enturbiar los cerebros de los macuxíes que se quedaron “afuera”, con caña, caipiriña y macoña (droga). También les enturbiaban las espaldas -con látigos- y la raza, violando a sus mujeres. En junio o julio de 1946 hubo un enorme derrumbe en el túnel, cayendo casi toda la escalera. Hoy sólo quedan algunos escalones del inicio, y un enorme precipicio inescalable, donde el viento sopla con ritmos diferentes.
Algunos viejos macuxíes que escaparon al látigo inglés, y aún viven contando su edad por lunas, no se resignan totalmente a olvidar el Paraíso Perdido. Nunca mejor expresado, pues ellos lo conocieron… Y lo perdieron.
08
feb
15

El Instituto Smithsonian admite haber destruido miles de esqueletos de humanos gigantes a principios del 1900

Institución Smithsonian admite a destruir miles de gigantes esqueletos humanos en principios de 1900

Un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos ha obligado al Instituto Smithsonian liberar los documentos clasificados que datan de la década de 1900 que demuestra que la organización participó en un importante encubrimiento histórico de evidencia que mostraban restos de gigantes humanos en decenas de miles que habían sido descubiertas en todo Estados Unidos y recibieron la orden de ser destruidos por los administradores de alto nivel para proteger la cronología convencional de la evolución humana en el momento.

Las acusaciones se derivan de la Institución Americana de la Arqueología Alternativa (AIAA) que el Instituto Smithsonian había destruido miles de restos de humano gigantes durante los primeros años de 1900. No fue tomada a la ligera por el Smithsonian que respondieron demandando a la organización por difamación y tratando de dañar la reputación de la institución de 168 años de antigüedad.

Durante el juicio, nuevos elementos se sacaron a la luz mientras varios denunciantes del Smithsonian admitieron la existencia de documentos que supuestamente demostraban la destrucción de decenas de miles de esqueletos humanos que alcanzaban entre los 2 metros a 4 metros de altura, “una real arqueología del mainstream no puede admitirlo por diferentes razones”, afirma el portavoz de la AIAA, James Churward.

El punto de inflexión de la causa judicial fue cuando un fémur de un humano de 1,3 metros de largo se mostró como prueba en los tribunales mostrando la existencia de tales huesos de humanos gigantes. La evidencia fue un duro golpe para los abogados del Smithsonian ya que el hueso había sido robado del propio Smithsonian por uno de sus comisarios de alto nivel a mediados de 1930 que había mantenido el hueso durante toda su vida y que había admitido en su lecho de muerte por escrito de las operaciones encubiertas del Smithsonian.

Un fémur de un humano gigante descubierto en Ohio en 2011 por la Asociación Americana de la Arqueología Alternativa, similar a la evidencia presentada en la corte.

“Es una cosa terrible lo que se está haciendo al pueblo estadounidense”, escribió en la carta. “Estamos escondiendo la verdad acerca de los antepasados de la humanidad, nuestros antepasados, los gigantes que poblaban la Tierra como se recuerda en la Biblia y los textos antiguos del mundo”.

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha obligado a la Institución Smithsonian, a publicar la información clasificada sobre cualquier cosa relacionada con la “destrucción de pruebas relacionadas con la cultura de constructores de montículos” y elementos “en relación con los esqueletos humanos de mayor altura de lo habitual”.

“La publicación de estos documentos ayudará a los arqueólogos e historiadores a re-evaluar las teorías actuales sobre la evolución humana y nos ayudan a una mayor comprensión de la cultura de los constructores de montículos en América y alrededor del mundo”, explica el director AIAA, Hans Guttenberg.

“Finalmente, después de más de un siglo de mentiras, la verdad acerca de nuestros antepasados gigantes se revelara al mundo”, reconoce, visiblemente satisfecho por la decisión de la corte.

Los documentos se han programado para ser publicados en el 2015 y la operación será coordinada por una organización científica independiente para asegurar la neutralidad política.

Los esqueletos desaparecidos de la antigua raza de gigantes que gobernaron América

 Los esqueletos desaparecidos de la antigua raza de gigantes que gobernaron América

Existen descubrimientos que, por motivos no del todo claras, se almacenan en el olvido del conocimiento humano. Estos hallazgos pueden arrojar luz sobre el pasado lejano de la humanidad, sin embargo, están envuelta en niebla y con muchas líneas de tiempo contradictorias.

La siguiente historia parece añadir un elemento importante a la teoría de que, en un tiempo remoto, una raza de hombres gigantes habitaban el planeta Tierra. Una peculiar historia que se produjo hace un siglo, una historia que por un lado confirma la existencia de gigantes y, por otro lado, podría erosionar el sentimiento de muchos, según la cual existiría una arqueología prohibida el cual archivo el incómodo descubrimiento que podría revelar a la humanidad la verdadera historia de su evolución.

En mayo de 1912 un equipo de arqueólogos del Beloit College en los EE.UU., en una excavación realizada en el lago Delavan en Wisconsin, trajo a la vida a más de doscientos montículos efigies que fueron considerados – como un ejemplo clásico de la cultura Woodland, una cultura que se cree prehistórico americano que se remonta al primer milenio antes de Cristo.

Diversos estilos de montículos para fines ceremoniales, residenciales o de enterramientos fueron encontrados en Norteamerica escondiendo en ellos un gigantesco secreto.

Pero lo que sorprendió a algunos los investigadores fue el descubrimiento de 18 esqueletos de tamaño enorme y cráneos alargados, descubríeron que no encajaba en absoluto con las nociones clásicas que figuran en los libros de texto. Los esqueletos eran realmente enorme y, aunque tenían rasgos humanos, no podían pertenecer a los seres humanos normales.

[Ver: La misteriosa caverna de los Gigantes Pelirrojos]

La noticia tuvo un gran eco y causo un gran revuelo, tanto es así que el New York Times informó de la noticia en sus páginas. Tal vez, en esos días, había mas libertad y menos miedo de los descubrimientos que pueden cambiar las creencias científicas bien establecidas basadas únicamente en teorías. Así escribe el columnista del artículo del New York Times publicado 04 de mayo 1912.

“El descubrimiento de varios esqueletos humanos mientras se escavaba una colina en el Lago Delevan indica que una raza de hombres hasta ahora desconocida una vez habito en el sur de Wisconsin. [ … ]. Las cabezas, presumiblemente de estos hombres, son mucho más grandes que las cabezas de cualquier raza que habita America hoy en día.

El cráneo parece estirarse hacia atras inmediatamente encima de las cuencas de los ojos y los huesos de la nariz sobresale muy por encima de los pómulos. Las mandíbulas parecen ser largo y puntiagudos [ … ].”

New York Times, 1912.

La descripción de los cráneos proporcionadas por el New York Times, recuerda mucho a la forma de los esqueletos que pertenecen a la recientemente descubierta en un antiguo enterramiento en México con la diferencia que aquí estamos tratando con individuos más altos de tres metros . ¿Quiénes eran ellos, y por qué no hay ni rastro en la historia oficial que nos enseñaron en la escuela?

¿Estos gigantes humanos vivieron en nuestro planeta, y en cualquier caso, pertenecen a la raza humana? ¿Esto puede ser un antiguo asentamiento de los antiguos humanos, sobrevivientes de la tragedia de la Atlántida? ¿O, fueron seres de otros mundos que corrobora la teoría de los antiguos astronautas? Es difícil de decir.

 Los esqueletos desaparecidos de la antigua raza de gigantes que gobernaron América
Varios hallazgos de una raza de gigantes fueron reportados en América del Norte. Ellos parecen haber sido de características enormes, pelirrojos, y a menudo han tenido cráneos alargados, tal vez incluso cuernos.

150 años de descubrimientos

Estos esqueletos de los gigantes del Lago Delevan no eran una novedad en la arqueología americana. Urgando en las barras laterales de los periódicos locales, parece que el hallazgo de Wisconsin es sólo uno de docenas de hallazgos similares reportados por los periódicos locales. El primer archivo de noticias se remonta a 1856 reportados en un artículo de fecha 21 de noviembre del mismo New York Times.

“Hace un par de días, algunos trabajadores han descubierto en el sótano del viñedo Wickan del sheriff, en el este de Wheeling, Illinois, un esqueleto humano. Algo en ruinas, era difícil identificar la posición de los huesos, que parecen tener la longitud del cuerpo humano normal en su posición original. Lo que más impresionó al sheriff y a los trabajadores eran del tamaño del esqueleto, que asciende a unos once pies (tres metros y medio)! Tenía la mandíbula y los dientes casi tan grandes como los de un caballo.”

New York Times, 1856.

12 años más tarde, en 1868, el día de Navidad, el NYT da otra noticia de gigantes. Algunos trabajadores de la compañía Sank Rapid Water Power se dedicaban a las excavaciones para la construcción de una presa para la creación de energía hidroeléctrica a lo largo del río Mississippi. Durante el trabajo, los trabajadores desenterraron los restos de un esqueleto humano incrustado en una gigantesca roca de granito.

“La tumba era de unos 3.6 metros de largo, 1.2 metros de ancho y 1 metros de profundidad. Los restos del humano gigante estan completamente petrificado. La cabeza es masiva, las medidas de 80 centimetros de circunferencia, pero con una frente muy baja, y muy plana en la parte superior. La altura total del misterioso individuo es de igual a unos 3 metros con 40 centímetros”.

New York Times, 1868.

El 8 de septiembre de 1871, el New York Times informa la noticia de otros esqueletos gigantes descubiertos durante los trabajos de excavación en Petersburg, Virginia.

“Los trabajadores que participan en los trabajos de la vía férrea, se encontraron con una tumba que contenía los esqueletos de los que se cree fueron los nativos americanos de una época pasada y una raza humana perdida y olvidada. Los cuerpos exhumados eran de formación extraña y notable. [ … ] . El fémur es mucho más largo que el de los individuos humanos normales, la estatura del cuerpo que es, probablemente, tan grande como 2.5 metros y 3 metros”.

New York Times, 1871.

El 10 de agosto de 1880, el artículo del NYT menciona la información del Harrisburg (Penn) Telegraph, en el que muestra un extracto de un informe preparado el 24 de mayo 1798 por el juez Atlee siguendo un extraño descubrimiento.

“… estando en Hanover en compañía con el jefe McKean, el juez Bryan, Mr. Burd, y otros, caballeros respetables, nos fuimos a la propiedad del señor Neese, donde nos mostraron el lugar cerca de su casa hace varios años en los que se encontraron dos esqueletos humanos. Los esqueletos tenian alrededor de 2.5 metros de largo”.

New York Times, 1880.

El 25 de mayo 1882 NYT informa la noticia de un descubrimiento en St. Paul, Minnesota.

“Un esqueleto de dimensiones heroicas y forma singular fue descubierta durante la excavación de una colina en el valle del río Rojo. […. ]. El cráneo en cuestión era el único perfecto, y cerca de él se encontraron algunos huesos del cuerpo anormalmente grandes. el hombre que lo llevó era, evidentemente, un gigante.”

New York Times, 1882.

El 20 de diciembre de 1897, el New York Times informa el primer descubrimiento de los gigantes que tuvieron lugar en Wisconsin, cerca de Maple Creek. Se descubrieron tres colinas funeral, una de las cuales estaba abierta, dejando al descubierto el misterioso y su contenido: el esqueleto de un hombre gigante. La estatura del ser era casi de tres metros, y su casi perfecto estado de conservación.

El 11 de febrero 1902 se muestra la noticia de una expedición arqueológica en un sitio en Nuevo México, donde se encontraron algunos esqueletos humanos gigantes.

“Debido al descubrimiento de los restos de una raza de gigantes en Guadalupe, anticuarios y arqueólogos están preparando una adicional expedición para explorar la región. Esta determinación se basa en la emoción que existe entre la gente de un ámbito del país cerca de Mesa Rico, a unos 200 km al sureste de Las Vegas, donde se ha descubierto un antiguo cementerio que ha dado esqueletos de enormes dimensiones.

Luiciana Quintana, en cuyo rancho el lote del antiguo cementerio se encuentra, descubrió dos piedras que llevaban curiosas inscripciones, y debajo de ellos fueron encontrados en las excavaciones de poca profundidad los huesos de un armazón que no podría haber sido de al menos de 3,6 metros de longitud. Los hombres que abrieron la tumba dicen que el antebrazo era de 1,2 metros de largo y que una mandíbula muy bien conservada de los dientes inferiores iban desde el tamaño de una nuez de nogal a la de la más grande nuez en tamaño.

Quintana, quien ha descubierto muchos otros lugares de enterramiento, expresa la opinión de que tal vez se encuentren miles de esqueletos de una raza de gigantes hace mucho tiempo extinta. Esta suposición se basa en las tradiciones transmitidas desde principios de la invasión española que han detallado el conocimiento de la existencia de una raza de gigantes que habitaron las llanuras de lo que hoy es el este de Nuevo México. Leyendas de los indios y los tallados también en la misma sección indican la existencia de tal raza.

New York Times, 1902.

Pero el New York Times no es el único periódico que lidio con los gigantes. Algunos periódicos informaron de la noticia de los gigantes del siglo como Sun, 1893, New Age Magazine en 1913, Popular Science en 1932, el San Antonio Express 1940.

 Los esqueletos desaparecidos de la antigua raza de gigantes que gobernaron América

James Vieira, un investigador independiente, desde hace casi veinte años, y antes de la llegada de Internet, a recopilado miles de referencias e informes de prensa sobre los hallazgos de los gigantes, en lo profundo de los archivos del New York Times, Smithsonian Ethnology Reports, American Antiquarian, y la revista Scientific American, descubriendo que la mayoría de estos hallazgos es prácticamente oculto a la opinión pública.

Entre los descubrimientos notables de Vieira, hay una foto desenterrado en los archivos de los Reportes Etnológico del Smithsonian, tomada durante una conferencia del prof. McGee, en el que se ve un esqueleto de estatura gigante de cerca de 2.5 metros de altura, y que luego fue vendido al Institución Smithsonian.

El gigante fue encontrado en una cueva cerca de San Diego, California, por un grupo de buscadores de oro, de acuerdo con el expositor. Sobre la cabeza, habían restos de una capucha de cuero que parecía haber sido parte de una mortaja. El alargado cuerpo demacrado se irguió en un gran ataúd estrecho de tres metros de largo. Un pedazo de la piel seca del gigante se retiró y cuando se probó en el laboratorio químico del Smithsonian concluyeron de que estaba hecha de gelatina. El expositor engañado acordó la venta por unos $500 al Instituto Smithsonian que después de comprarlo esmeradamente lo perdieron.

 Los esqueletos desaparecidos de la antigua raza de gigantes que gobernaron América
El profesor McGee del Smithsonian se muestra a la izquierda del gigante, acompañado por el expositor a la derecha que fue perfectamente inocente del fraude.

El denominado gigante de San Diego pertenecería a la llamada cultura de Mounds Builders (literalmente constructores de montículos), un antiguo pueblo de América del Norte que vivió hace unos 5000 años, en un período anterior de la historia del Antiguo Egipto y todas sus dinastías.

Según los teóricos de la conspiración, el Institución Smithsonian compro los esqueletos con la intensión de evitar el conocimiento del público. Pero ¿por qué? ¿por qué debería haber un encubrimiento masivo de todos estos descubrimientos?

Según Vieira, el razonamiento es muy simple: la necesidad de mantener como valida la teoría de la evolución de Darwin, lo que explica muy bien la evolución normal de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos, a partir de formas simples a formas más complejas.

El problema es que estos esqueletos, en relación con el ser humano, no obstante, muestran una involución, ya que la complejidad de los fósiles gigantes encontrados es particularmente evidente. ¿Cómo colocar a estos gigantes humanos en la escala de la evolución humana? ¿Esto puede ser suficiente motivación para eliminar los artefactos que podrían arrojar luz sobre el pasado distante del hombre?

Según los teóricos de los Antiguos Humanos residentes de la mítica Atlántida fueron los famosos gigantes que también se mencionan en la Biblia, como Sanson y Goliat. Algunos sobrevivientes de la destrucción de la antigua civilización de la Atlántida podrían entonces haber preparado el escenario para la creación de nuestra especie y nuestra civilización. Tal vez esta es la historia que desean mantener oculta ¿Y por qué? ¿Quizas por qué el evento catastrófico que destruyó la Atlántida podría destruirnos, tarde o temprano, también?

En el análisis final, hay los que asumen que los esqueletos gigantes no pertenecen a la especie humana, sino que son los cuerpos de los Antiguos Astronautas que habitaron nuestro planeta. En este sentido, el encubrimiento sería atribuible a una estrategia más amplia que quiere ocultar la existencia de extraterrestres a la humanidad. Sin embargo, uno de los gigantes, tales como el de la Atlántida, por una razón u otra, sigue siendo tema tabú para la comunidad científica.

Fuente: http://conspiraciones1040.blogspot.com/2013/12/Los-esqueletos-desaparecidos-de-la-antigua-raza-de-gigantes-que-gobernaron-America.html

29
ene
15

Mundos microscópicos en el ojo, con Miguel Celades en la COPE

La Nit de L’ornitorrinc

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Con Carlos Garde y José Miguel Cruz
Web: www.lanochedelornitorrinco.com
Facebook: www.facebook.com/nitornitorinc
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lanitdelornitorrinc

Miquel Celades nos habla sobre una civilización paralela, explica una historía alucinante sobre contactados, mundos microscópicos de energías infinitas en el ojo, eso solo para empezar.

Ir a descargar

28
ene
15

Helio 3, energia para la Tierra en la Luna: ¿La Luna en venta?

La BBC trae un suculento e interesante documental sobre las pretensiones de algunas personas por vender la luna y las implicaciones que tienen en el futuro. (segundo vídeo)

Los investigadores y los entusiastas del espacio miran hacia el helio 3 como la fuente de combustible perfecta: es extremadamente potente, no es contaminante y virtualmente sin subproductos radiactivos. Anuncian que será el combustible del siglo 21.

La sociedad está haciendo esfuerzos por mantenerse al día en las demandas de energía, las cuales se espera que aumenten multiplicadas por ocho para el año 2050 cuando la población mundial alcance la cifra de 12 mil millones de habitantes. La respuesta puede ser la Luna.

“La energía de la fusión del Helio 3 puede ser la clave de la exploración espacial futura y de colonizaciones”, dijo Gerald Kulcinski, Director del Fusion Technology Institute (FTI) de la Universidad de Wisconsin en Madison.

Los científicos estiman que existen un millón de toneladas de helio 3 en la luna, energía suficiente para miles de años. El equivalente de una carga simple del trasbordador espacial, que es de aproximadamente 25 toneladas, podría proveer toda la energía que los Estados Unidos requieren durante un año, según el astronauta del Apolo 17 e investigador del FTI (Fusion Technology Institute), Harrison Schmitt.

¿Los chinos los primeros en ir?

Fuente: http://nostromoatierra.wordpress.com/2015/01/28/helio-3-la-luna-en-venta/

24
ene
15

“EL SER DE ATACAMA NO ES UN FRAUDE”. ENTREVISTA A RAMON NAVIA OSORIO-VILLAR

El pasado 24 de abril, se estrenaba el documental “Sirius”, dirigido por Amardeep Kaleka (ganador de un Emy en 2010) inspirado en el trabajo del Dr. Steven Greer y el equipo de Disclosure Project, dedicados a intentar desvelar la realidad que se oculta tras el llamado fenómeno OVNI y su posible encubrimiento por parte de diversos gobiernos de todo el mundo y muy especialmente del gobierno de los Estados Unidos.

Este trabajo, de excelente manufactura, al más puro “estilo Hollywood”, y tras el que se adivina un generoso presupuesto, documentaba los trabajos desarrollados por el Dr. Greer y su equipo orientados a que el gobierno desclasifique la información que tiene acerca de sus presuntos contactos con civilizaciones de origen no terrestre. Desde hace años, Disclosure Project lleva trabajando en esta línea con el fin de concienciar a la opinión pública internacional de la trascendencia de este asunto.

Sin embargo y para ser sinceros, “Sirius” no hubiera dejado de ser un documental más, (ciertamente, bien estructurado y mejor realizado) entre los muchos ya existentes, a no ser porque aportaba un documento realmente espectacular y único que, de confirmarse las hipótesis que insinuaba Greer, podía devenir en la prueba definitiva de la presencia extraterrestre en nuestro planeta desde, tal vez, hace ya muchos años. A modo de exclusiva mundial, se presentaban (insisto, siempre en opinión del equipo que realizaba el documental) los restos momificados del cuerpo de un ser diminuto, presuntamente extraterrestre, hallado en el desierto de Atacama (Chile).

Rápidamente, tanto en las redes sociales como en internet en general, la noticia se extendió con una rapidez espectacular y muy pronto cobró una extraordinaria notoriedad en los foros especializados, creando una fuerte controversia. Defensores y detractores del origen del “ser” se enzarzaron en discusiones muy a menudo insuficientemente documentadas. Como sucede con demasiada frecuencia en estos casos, los autores de las diversas páginas webs se copiaron los unos a los otros y, lo que es peor, fueron añadiendo informaciones espurias, que brindaron una magnífica oportunidad a todos aquellos cuyo objetivo es criticar y ridiculizar este fenómeno sin siquiera acudir a las fuentes originarias ni analizar la abundante documentación existente.

Quiero pensar que debido a un mero “descuido”, Greer presentaba el hallazgo de lo que ya calificaba como “El humanoide de Atacama” sin apenas citar a la persona que con su esfuerzo, dedicación y recursos hizo posible que este “ser” no cayese en el olvido o, peor aún, no se convirtiera en un espectáculo mediático: Ramón Navia Osorio-Villar, presidente del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos, con sede en Barcelona. No es hasta pasado el minuto 24 del documental que Greer reconoce que “hay un hombre que dirige un instituto en otro país del cual no puedo hablar” y que es el que le hizo llegar ese “cuerpo tan inusual”. Ese hombre fue Ramón Navia.

Quien piense que esta historia es nueva, se equivoca. Navia, que ha viajado por todo el mundo en busca de pruebas de la existencia de este fenómeno, lleva desde el año 2003 (es decir, hace diez años) mostrando al “ser antropomórfico de Atacama” (ese sería su nombre correcto) a todos aquellos estamentos científicos que podrían certificar que se trata de una auténtica anomalía. Al “ser” se le han hecho pruebas diversas (radiografías, tomografías, análisis de ADN…), lo han visto, y lo siguen viendo, catedráticos de biología, médicos y antropólogos forenses de diversas universidades que no acaban de encajarlo dentro de los parámetros conocidos hasta ahora.

DogmaCero ha entrevistado al auténtico protagonista de esta historia, D. Ramón Navía, en un esfuerzo por acudir a la fuente primigenia de este asunto para que el lector pueda formarse una idea fundamentada sobre este caso. Mas allá de controversias y espectáculos, esta es la verdadera historia del “ser antropomórfico de Atacama”.

 

ENTREVISTA A RAMÓN NAVIA OSORIO-VILLAR:

“El ser de Atacama no es un fraude”

Ramon NaviaHace tiempo que quería entrevistar a Ramón Navia-Osorio Villar, al que conozco personalmente desde hace casi 40 años. Así que cuando hace unos días le llamé para hablar del “Humanoide de Atacama” (aunque a él no le gusta nada ese nombre), que había saltado a la máxima actualidad en los foros especializados, encontré la ocasión perfecta para hacerlo.

Ramón Navia fue piloto de la marina mercante y, posteriormente, prestó sus servicios en una multinacional de la informática, pasando posteriormente a gestionar su propia empresa. Ha viajado por todo el mundo, en ocasiones por motivos profesionales y en otras investigando casos que le llegaban de avistamientos de “no identificados”. Y la primera pregunta, aunque recurrente, era inevitable.

DogmaCero: ¿Cómo ves el actual panorama de la ufología nacional?

Ramón Navia: Un desastre. No existe. No se hace prácticamente nada. Es cierto que hay muchos periodistas, informadores, divulgadores… todos ellos excelentes personas, que si les pides información te la facilitan, pero investigadores de campo, como lo entendíamos hace unos años, apenas hay nada.

DC: ¿Cuánto tiempo hace, Ramón, que te dedicas a la investigación OVNI?

RN: (Profundo suspiro…) Pues no sé, la verdad, nunca lo he contado. Eso se lleva en la sangre. Cuando era niño, mientras mis amigos leían “El guerrero del antifaz” o “Roberto Alcázar y Pedrín” yo disfrutaba con “Flash Gordon”: naves espaciales, habitantes de otros planetas, estrellas lejanas… Recuerdo que, allá por 1960, quedé impactado por uno de los primeros casos que pude leer en la prensa, que sucedió en Bahía Blanca (Argentina), en el que un objeto no identificado fue detectado por la marina argentina en el interior de Bahía Blanca. Con la ayuda de la marina norteamericana acordonaron la zona y bloquearon cualquier posible salida, pero cuál no fue la sorpresa cuando, de forma totalmente inexplicable, aquel objeto desapareció. Metido como estaba en temas marinos, seguí la noticia muy de cerca. Reconozco que ese caso marcó para mí un antes y un después, pero ya antes me había interesado por esos casos. Recuerdo que uno de los primeros libros que leí fue “Incidente en Exeter” de Frank Edwards y fue ahí donde comenzó una colección que hoy en día debe ir por los mil y pico libros, sólo de ufología… porque de temas conexos tengo muchos más.

DC: ¿Y cómo surgió la idea de crear el II.EE.[i]?

RN: Yo pertenecía al CEI (Centro de Estudios Interplanetarios) en el que estaba como investigador de campo. Era la época en la que era presidente Casas Huguet y la sede estaba en la calle Balmes, en Barcelona. Recuerdo que le comenté al secretario general del Centro la necesidad de contratar una línea telefónica para que los posibles testigos de avistamientos y aquellos otros con los que me entrevistaba, muy numerosos en aquella época, pudieran comunicarse con nosotros porque en mis trabajos yo me encontraba con frecuencia que los testigos me pedían un teléfono de contacto. El equipo que dirigía el CEI no estuvo de acuerdo y esto fue el detonante, junto con divergencias en el enfoque del estudio de los no identificados, que, junto con Alberto Vallés, decidiéramos iniciar un camino por nuestra cuenta, creando el Instituto de Investigaciones y Estudios Exobiológicos.

Ramon Navia2DC: ¿Por qué “exobiológicos”?

RN: Porque en la sociedad en la que vivimos, el nombre tiene mucha importancia. Se trataba de no poner “platillos volantes” que empezaba a estar ya muy desacreditado. Porque colocar un nombre equivocado puede abocarte al fracaso. Hablar de “platillos volantes”, de “gárgolas”, de “chupacabras”… puede dar una idea equivocada del tipo de estudios que realizamos y de su rigurosidad. Así que decidimos ponerle el nombre de “exobiológico”, aunque en aquella época la gente nos preguntaba por su significado porque nadie lo sabía.

DC: Y os pusisteis a trabajar en la investigación OVNI…

RN: ¡Qué va! Fue mucho más complicado. Quisimos hacerlo bien, así que encargamos el diseño de un logotipo, posteriormente registrarlo, redactar los estatutos, organizar el material que a nivel particular tenía cada uno… Y después empezó un largo periplo, lleno de dificultades, para legalizarlo ante el Gobierno Civil de la época. Al principio nos pusieron muchas pegas pero como fuimos tan insistentes y casi por agotamiento, el funcionario que tramitaba nuestro expediente, un día nos dijo que él había escrito un libro en el que se explicaba todo lo que había que hacer para constituir y legalizar sociedades. Nos dijo: “Si lo leéis y lo hacéis conforme yo digo, os legalizo”. Y así lo hicimos. Al cabo de un tiempo volvimos a presentar toda la documentación y nos la aceptó, si bien faltaba un último trámite: un informe técnico del ámbito académico que avalase que la solicitud de legalización se podía tramitar como “instituto de investigación”. Así que se remitió todo el expediente a la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona.

DC: ¿En qué año sucedía todo esto?

RN: Corría el año 1974, pero, claro, lo trámites fueron muy largos. Nosotros empezamos a mover papeles en 1970.

DC: ¿Y cuál fue la actitud del mundo académico?

RN. Pues la verdad es que en este caso tuvimos suerte. Recuerdo que tuvimos una entrevista con el catedrático de la Universidad de Barcelona, el Dr. Ramón Parés Farrás[ii], que para nuestra sorpresa era conocedor del fenómeno OVNI y que en seguida se mostró abierto a apoyar nuestra iniciativa. Curiosamente, ese fue el inicio de nuestra amistad personal y, de hecho, actualmente sigue colaborando con el II.EE. en el caso del “ser de Atacama”.

DC: Un caso increíble…07-04Libro

RN. Sí, pero totalmente real, te lo aseguro. Un caso con el que nos topamos casi por casualidad.

DC: ¿…?

RN: De siempre nuestra investigación se ha centrado en los OVNIS y en la investigación ufológica sobre el terreno: el llamado “trabajo de campo”. Recorriendo lugares distantes, nos hemos encontrado con frecuencia con temas que nos han llamado la atención y que, de uno u otro modo, están conectados con el fenómeno OVNI. Porque el fenómeno no abarca solamente un avistamiento o un encuentro, sino que comprende muchas disciplinas que con el tiempo hemos descubierto que guardan relación estrecha, aunque tal vez no en apariencia, con el fenómeno OVNI.

En una ocasión en la que estábamos en el desierto de Atacama, en Chile, nos encontramos con que un cuáquero nos dijo que había descubierto una especie de esqueleto momificado, de un ser muy pequeño, extremadamente curioso. Cuando nosotros lo vimos por primera vez, nos llamó mucho la atención el extraordinario parecido que tenía con el tipo humanoide identificado en ufología con el nombre de “los grises”. Pero, claro, era mucho más pequeño, tenía el cráneo abultado, unos brazos muy largos, unos ojos almendrados… tenía, en fin, unos parámetros que cuadraban con la descripción que algunos testigos hacían de un determinado tipo de extraterrestre.

DC: Pero el motivo del viaje a Chile fue la investigación de unos casos de avistamiento denunciados en la zona de Atacama.

RN: Sí, sí. El motivo de nuestras expediciones sobre el terreno es siempre la investigación OVNI. En este viaje iba acompañado de Raúl Núñez, nuestro delegado en Chile y estando allí nos llegó la noticia de que se había encontrado ese “ser”. Un hombre de negocios de la zona de ascendencia catalana, Ricardo Clotet, me enseñó unas fotos que me dejaron sorprendido y posteriormente me lo mostró físicamente. Al parecer, el Sr. Clotet se lo había comprado a un cuáquero de nombre Oscar Muñoz, que lo había encontrado en un vertedero de basura de La Noria. Para ser exactos: Oscar Muñoz lo encontró, el hermano de Ricardo Clotet se lo compró y éste lo primero que hizo fue ofrecerlo a una cadena de televisión chilena. Cuando me lo presentaron y me contaron la historia, vi claramente que si el “ser” acababa en un plató de televisión, se convertiría en un circo mediático y, al final, podría deteriorarse e, incluso, perderse para siempre. Mi interés no era para coleccionar y, ni mucho menos, para hacer negocio alguno, al contrario, al Instituto y a mí personalmente todo este asunto nos ha costado y nos sigue costando mucho dinero, sin que tengamos ningún interés mercantil en todo esto. Nuestro interés es totalmente científico, para que este asunto se conozca y se investigue. Por la morfología que presentaba el “ser” vi enseguida que era algo muy importante que debía ser investigado, rescatándolo de cualquier tipo de espectáculo o de un coleccionista que lo relegase a una vitrina.

DC: Y entonces lo traes a España…

RN: No, no. Y no por falta de ganas. Nosotros queríamos que entrase en nuestro país por la puerta grande para que luego fuera investigado por estamentos científicos y académicos como se merece.

TraumaDC: ¿Y qué sucedió?

RN: Mientras estábamos en Chile, consultamos con un doctor boliviano, amigo y compañero de investigación, el Dr. Raúl Artesana Sanabria, que le hizo un primer reconocimiento por si se trataba de un fraude. Tras su análisis, el Dr. Artesana concluyó que era un ser físico, real, que no era un fraude. Lo más difícil fue la parte crematística pues había otros intereses en juego. Al final, le dijimos al Sr. Clotet que queríamos que el ser fuera examinado en la Real Academia de Ciencias y Artes, en Barcelona. Y fue así como finalmente Ricardo Clotet lo presentó en la sede de la Real Academia. Allí se procedió a un primer reconocimiento, más bien una toma de contacto, orientada a confirmar la autenticidad del “ser”. Lo examinaron el Dr. Ramón Parés, microbiólogo, el Dr. Jacinto Nadal, catedrático de la Facultad de Biología de Barcelona y el Dr. Antonio Tejedo, catedrático de Anatomía del Hospital Clínico de Barcelona.

DC: ¿Cuál fue la conclusión?

RN. Tras confirmar que la composición del “ser” era orgánica, apuntaron la necesidad de un estudio en profundidad que facilitara su clasificación y fue el Dr. Nadal quien –atendiendo a su constitución– apuntó el calificativo de antropomórfico. Fue un primer contacto destinado a validar la autenticidad del ser y poder proceder a la entrega del “ser” al II.EE. Además, nos dieron unas pautas de conservación de la momia dado que las condiciones ambientales de Barcelona son muy distintas de la zona de procedencia, Atacama, muy seca y rica en salitre.

DC: Y a partir de este momento empieza un largo periplo de pruebas y análisis para intentar averiguar la auténtica naturaleza del ser, ¿es así?

RN: En efecto, lo ven diversos biólogos y médicos y compruebo con tristeza como en privado admiten unas cosas, pero en público otras. Recuerdo que en una ocasión uno de ellos me dice que no podía certificarme lo que realmente pensaba porque “estoy pagando una hipoteca”. Y en otra ocasión, me dijeron que se trataba de un espécimen realmente extraño, que no podía ser clasificado dentro de los tipos conocidos actualmente por la ciencia… pero en público sostenía que era un feto.

DC: ¿Qué instituciones han examinado el “ser”?

RN: En el libro que publiqué a finales del año 2011, “El ser antropomórfico de Atacama”, puedes ver los diversos análisis a los que se ha sometido al “ser” por parte de diversos laboratorios, facultades de biología, etc. Por ejemplo, en la Universidad Complutense de Madrid, cuando lo mostramos para un posterior análisis, sin entrar en más consideraciones y casi sin examinarlo, nos dijeron que era un feto. Y eso pese a que el esqueleto está perfectamente formado, que las extremidades están completamente desarrolladas, que, incluso, tiene callosidades en la planta de los pies. ¡Este ser anduvo! Esto último me lo confirmaron en dicha universidad; sin embargo, luego, cuando les pedí que me hicieran un informe por escrito en este sentido, se negaron y se reafirmaron en su conclusión de que era un feto. Lo mismo que me dijo el Dr. Tichy de la Universidad de Salzburgo.

DC: ¿O sea que el “ser” fue analizado también por la Universidad de Salzburgo?

RN: Sí, pero previamente estuvimos en Berlín. En el año 2005 se celebró en Berlín una exposición, Unsolved Mysteries, de objetos extraños y de difícil explicación, organizada por Klaus Dona, por cuya mediación pudimos presentar el “ser”. Quiero destacar que cedimos el “ser” para su exposición sin que mediara interés económico alguno, si bien solicitamos, a cambio, que se hiciera un análisis para intentar conocer su naturaleza y origen. Klaus Dona había invitado al evento a dos científicos de la Universidad de Salzburgo con el fin de que obtuvieran ADN del “ser”. Cuando lo intentaron vieron que el esqueleto era frágil y quebradizo y decidieron trasladarlo a la Universidad de Salzburgo donde contaban con mejores medios. Curiosamente, en estas reuniones estuvo presente la señora Cristina Aldea que, en ausencia de Klaus Dona, se prestó a hacernos de traductora. La señora Aldea me pidió permiso para fotografiar el “ser” a lo que accedí con la condición de que no divulgara ni hiciera publicidad de las mismas. Cuál no sería mi sorpresa cuando, al poco tiempo, pudimos comprobar que esas fotografías fueron presentadas en un congreso que tuvo lugar en San Marino en 2006. En fin, anécdotas aparte, al final el “ser” acabó en la Universidad de Salzburgo, en el mismo equipo de trabajo que había analizado el ADN de Mozart.

DC: Y realizaron el análisis de ADN…

RN: Al final no. Nosotros les facilitamos unas radiografías (que habíamos hecho en Barcelona, en el centro de radiología y diagnóstico por la imagen del Dr. García Espuche), algunas de las cuales nos extraviaron. En esas radiografías se podía observar que el “ser” tenía una fisura en el húmero y otra en el pabellón auditivo derecho, que probablemente fue la causa de la muerte. Es decir, este “ser” murió por un golpe. Y eso descarta la hipótesis de que se trata de un feto: este “ser” vivió entre 6 y 8 años tal y como dice ahora la Universidad de Standford, anduvo, a juzgar por las callosidades observadas en las plantas de sus pies, y murió de forma traumática. Pero la Universidad de Salzsburgo acabó diciéndonos que se trataba de un feto. En fin…

DC: Y de vuelta a España, ¿se efectuaron nuevas pruebas?

RN: Sí, pero entonces nuestra investigación intenta abrirse a nuevas disciplinas. Pensamos que era necesario estudiar el entorno en el que el “ser” se había encontrado, desde un punto de vista histórico y antropológico. Se trataba de situar al “ser” en su contexto. Así que nos pusimos en contacto con el antropólogo de la Universidad de Tarapacá (Chile), Bernardo Arriaza Torres, especialista en la cultura chinchorro y gran conocedor de los pueblos andinos. El primer encuentro lo tuvimos una noche en Arica y, tras un rápido examen del “ser”, nos dijo que se trataba de un feto con algún tipo de malformación. Al día siguiente volvimos a encontrarnos en el Museo Arqueológico de San Miguel de Azapa y fue allí donde nos recomendó llevar el “ser” a un congreso de momias que se celebraría en Lanzarote en febrero de 2007 y que él nos apoyaría, supongo que debido a los argumentos que aportamos en contra de la hipótesis del feto.

DC: ¿Y cuál fue la acogida que os dieron?

RN: Acudimos a los organizadores del evento y nos dijeron que, siempre y cuando no hagamos publicidad en la prensa del “ser”, permitirán que presentásemos una ponencia al final del congreso. Seguimos las instrucciones de los organizadores en cuanto a inscripción y demás (una de las cosas que debimos hacer fue encargar unos posters a modo de presentación) y cuál no sería nuestra sorpresa cuando al llegar a la sede del congreso a la hora indicada, nos habían cerrado la sala

DC: ¿Cómo?

RN. Parece increíble, ¿verdad? Pese a ello, insistimos y pudimos enseñar la momia del “ser” a los participantes que estaban en el hotel y la verdad es que nos extrañó mucho que, sin análisis ni examen en profundidad ni prueba alguna y observando el “ser” en una sala mal iluminada, dictaminasen que se trataba de un feto. En ese congreso conocimos a Francisco Etxebarria Gabilondo, antropólogo forense y titular de la cátedra de medicina legal de la Universidad del País Vasco que dijo que estaba convencido que era un feto y se comprometió a darnos un dictamen por escrito. Pese a agradecer el gesto del Dr. Etxebarria, la verdad es que no coincido con algunas de las conclusiones a las que llega en su informe

07-06Congreso

DC: ¿También lo ha visto la Universidad de Granada?

RN: Sí. Fue en ese congreso de Lanzarote en donde, para salir de dudas, nos recomendaron que hiciéramos un análisis de ADN al “ser”. Precisamente en ese evento conocimos a D. Miguel Cecilio Botella, catedrático de Antropología Física de la Universidad de Granada, que se brindó a efectuar ese análisis de ADN. Así que, pasados unos días, nos presentamos en la Universidad de Granada. Allí fueron muchas personas de todos los departamentos los que se interesaron por el “ser”. Recuerdo que el antiguo decano nos dijo: “Tened paciencia porque a la ciencia le cuesta mucho admitir las cosas nuevas”. La misma persona que analizó el ADN de Cristóbal Colón fue quien analizó el ADN del “ser”. Al cabo de unos meses, el Dr. Juan Carlos Álvarez nos dijo que se trataba de una momia correspondiente a un ser de raza amerindia, que era una hembra y varias cosas más, sin mayor trascendencia, con las que no estoy en absoluto de acuerdo. Porque el “ser” de amerindio no tiene nada: 13 centímetros, con cresta, la longitud de las extremidades, el tamaño de la cuenca de los ojos…

DC: Me decías que paralelamente a este tipo de estudios, habíais iniciado una línea de investigación que aportara información acerca del entorno en el que debió vivir ese “ser”, ¿verdad?

AnalisisRN: Entramos en contacto con una investigadora colombiana, Gilda Mora, que me abrió los ojos al decirme que tenía noticias de estos seres, que habían existido en tiempo de la conquista española, de Nueva España y que, incluso hoy en día, se tenía referencias de ellos en un lugar llamado “El cerro de los enanos”, en Colombia, de muy difícil acceso. Esas historias hablan de una civilización de seres diminutos, de unos 35-40 centímetros, que vivirían en lo alto de las montañas. Y eso encaja con la momia del “ser” que tenemos, porque se trata de un individuo joven, de ahí que mida apenas 14 centímetros, además sabemos que los procesos de momificación el cuerpo se encoge un poco.

DC: Pero la ciencia se enroca en la hipótesis del feto.

RN: Desgraciadamente, así es, al menos en público. En cierta ocasión el Dr. Parés me dijo que si conseguíamos un segundo ejemplar, entonces no habría opción y la ciencia debería reconsiderar la hipótesis de que se trataba de un simple feto. Así que en 2008 organizamos una segunda expedición, pero esta vez no ya para documentar posibles casos de OVNIS sino con el propósito de localizar un segundo “ser” que confirmase que estamos ante un desafío que hay que investigar en profundidad. Ciertas informaciones, que recabamos de unos y de otros, nos llevaron hasta Pachica, en el desierto de Atacama, un lugar muy alejado de donde Oscar Muñoz encontró la primera momia. Pachica es una población pequeña, de casas modestas y una vez allí entablamos amistad con sus habitantes que nos llevaron al lugar en el que, según nos dijeron, habían encontrado otro cadáver muy parecido al “ser”, metido en una vasija, que es como se enterraba a los gentiles.

DC: ¿Quiénes son esos gentiles?

RN: Cuando documentamos el entorno geográfico en el que debía moverse el “ser”, topamos con los testimonios de la tradición oral de personas de la etnia aimara. Hemos hablado con dirigentes del pueblo aimara y para ellos no existe ninguna duda: estos seres existen y forman parte del llamado “pueblo gentil” que convivía con los aimaras. Vivian separados pero ese pueblo existía y se respetaban. El pueblo gentil habitaba la zona que se encuentra en lo que actualmente es el sur de Perú, Bolivia y el norte de Argentina y Chile. Al parecer, con la llegada de los españoles muchos de ellos murieron y los supervivientes se refugiaron en las montañas.

DC: ¿Y pudisteis encontrar algún rastro de esos seres?

RN: Por desgracia no, aunque tengo la sensación de que estuvimos cerca. En 2005 hubo un terremoto en la zona de Tarapaca y en la montaña, en donde esperábamos hallar un enterramiento, se había producido un corrimiento de tierras y, pese a nuestros esfuerzos, no conseguimos localizarlo. Estuvimos hablando con un dirigente aimara, Alejandro Capetillo, ingeniero químico de profesión, que nos habló de la existencia de unos bancales en donde esos seres cultivan maíz. Pudimos hablar también con una indígena aimara que nos refirió una población más al interior, de muy difícil acceso. Desgraciadamente, teníamos el vuelo de regreso cerrado y no nos dio tiempo de llegar hasta ahí. Una pena porque estoy convencido de que con un poco más de tiempo hubiéramos podido localizar la momia de otro de estos “seres”. Nos queda pendiente.

GreerDC: ¿Qué papel juega el Dr. Steven Greer en todo este asunto?

RN: La primera vez que hablé con el Dr. Greer fue en Sitges, a raíz del congreso de Exopolítica, en verano de 2007. Le invité a visitar el centro del II.EE. y fue allí donde le mostré el ser antropomórfico de Atacama. Tras una primera observación, su reacción fue decirme que no era humano. ¡Y él es médico! No volvimos a vernos otra vez hasta septiembre de 2012 de nuevo, cuando él voló desde Estados Unidos hasta Barcelona para examinar de nuevo el “ser” y poderlo filmar. Semanas antes habíamos tenido una larga conversación telefónica en la que un abogado sudamericano nos hizo de traductor. La sensación que tuve fue que el Dr. Greer pretendía documentar un artículo, pero no pensé que fuera a venir a Barcelona ya que desde el año 2007 en que había visto el “ser” por vez primera parecía que se había desentendido del asunto, hasta finales de verano de 2012, cuando volvió a venir con la Dra. Bravo y su equipo. Entonces fuimos a un centro de radiología para que le hicieran radiografías, tomografías computarizadas y le extrajeran ADN.

DC: Y a partir de esos elementos, el Dr. Greer y su equipo elaboran el documental de Sirius Disclosure, ¿es así?

RN: Exacto.

DC: Y con la perspectiva que da la experiencia y el camino recorrido ¿Cuál es tu opinión acerca de la naturaleza y origen del “ser”?

RN: Yo creo que tenemos entre manos algo muy importante. Y quienes han efectuado los análisis y los estudios desde los diversos estamentos científicos lo saben, pero no se atreven a confesarlo públicamente. Y es que me extraña mucho que no haya más interés por parte de los estamentos académicos en iniciar una investigación en profundidad. Es como que algo les asusta. Nosotros intentamos ser muy prudentes, no hacemos publicidad ni proselitismo de tipo alguno. Vamos a lo nuestro: investigación del fenómeno OVNI allí donde se presente. Ha sido muy recientemente, a raíz del documental del Dr. Greer que este asunto ha tomado una cierta relevancia. Y lo que más lamento es que se haya bautizado a ese “ser” cuando en realidad todavía no sabemos a ciencia cierta Atacamade qué se trata. ¿No sería más propio llamar “ser antropomórfico de Atacama”? Porque en definitiva y hasta donde nosotros sabemos es de lo que se trata: un ser de aspecto y apariencia humana hallado en el desierto de Atacama.

DC: Pero, ¿no crees que realmente pueda tratarse de un humanoide, tal y como lo califica el Dr. Greer?

RN: Una cosa es lo que creo y otra muy distinta lo que puedo afirmar. Yo creo que, con los indicios que tenemos y en función de las experiencias que he podido obtener de los contactos en mis diversos viajes a la zona, efectivamente podríamos estar ante un espécimen de una raza que llegó en tiempos remotos a la Tierra. No sabemos qué pudo haber pasado pero, por causas que ignoramos, quedaron atrapados sin posibilidad de regreso y se refugiaron en los Andes (tal vez porque las condiciones climáticas y de presión se asemejarían a su lugar de origen) en donde se reprodujeron y consolidaron algún tipo de organización social que han mantenido de forma muy discreta hasta ahora. Curiosamente, estos seres –según las referencias que hemos obtenido tanto en Chile como en Colombia– son nocturnos. Eso es lo que creo. Lo que puedo afirmar es que se trata de un ser real, de naturaleza orgánica, de apariencia antropomórfica que no encaja con ningún tipo humano conocido. Y que nos queda un largo camino de investigación por recorrer.

 

© David Álvarez Planas 2013

ARTICULO PUBLICADO EN EL NUMERO 2 DE LA PUBLICACION DIIGITAL DOGMACERO-HORIZONTE ALTERNATIVO

http://www.dogmacero.org/dogmacero-digital/

06
dic
14

Encuentran extraño objeto fabricado ¡hace más de 30 millones de años!

RETROCAUSALIDAD TOROIDAL

SE HA ENCONTRADO UN EXTRAÑO OBJETO DE 31 MILLONES DE AÑOS DE EDAD

en Groenlandia

Artículo # : SCP -1968

Objeto de bronce en forma toroidal de 121cm de diámetro

Artículo # : SCP -1968

Clase de objeto : Keter

Procedimientos especiales de contención:

SCP -1968 es para estar asegurado en un búnker subterráneo de 300 metros de profundidad, accesible solamente por el elevador que requiere medidas activas en ambos extremos para ser operado . Guardias armados han de estar presentes en ambos extremos. En el caso de una incursión de dentro o fuera, el hueco del ascensor tiene un explosivo de auto-destrucción activado, haciéndolo intransitable.

Nota: La detonación también puede ser manejada, a discreción de los administradores de nivel O5 .

Descripción

SCP -1968 aparece en su estado inactivo ser un toroide de bronce de fabricación desconocida. Está marcado con una escritura en relieve o con glifos, la presunción es que ellos actúan como superficies de control planteadas en color gris. SCP -1968 tiene un diámetro mayor de 121cm y un diámetro menor de 28 cm .

Visualmente es difícil centrarse en el artefacto, ya que parece curvar la luz ligeramente. También se han observado leves efectos de gravedad fluctuantes.

Se ha demostrado que es imposible tomar una muestra del artefacto . Intentos espectrográfico han demostrado ser inconsistentes. Aunque no es particularmente pesado ( un peso de ~ 40 kg) , los estudios de impulso inerital y angulares sugieren que neutronium1 - aunque en cantidades sumamente pequeñas – pueden estar presentes en el núcleo del mecanismo .

SCP -1968 demuestra sus propiedades anómalas cuando es manejado por un ser humano. Cuando se aplica una fuerza moderada a la misma, se deforma de manera impredecible. Mientras la deformación progresa, su composición material parece cambiar, hasta que en un momento se convierte en un estado animado, que parece rodar alrededor del sujeto en forma ondulada y a una alta tasa de velocidad . Sus efectos principales se manifiestan cuando se cumple un umbral impredecible, después del cual, el artefacto vuelve rápidamente a su estado inerte.

SCP-1968 en estado inerto. Nota: el desenfoque que aparece alrededor no es un artefacto fotográfico

En este punto, el objetose habrá cambiado su memoria de un pasado radicalmente diferente. Ya no estará de acuerdo con el registro hisórico y a veces hasta categóricamente. Su historia personal autoinscrita, no estrán de acuerdo con los registros delpersonal de la Fundación. Como consequencia, frecuentemente asumirá una postura de agitación y paranoia. Cuanto más pronunciada es la deformación, más divergentes serán los recuerdos . Es la hipótesis de que los glifos, a través de un medio aún desconocido, de alguna manera indescifrable, afecta el grado de deformación y sus efectos resultantes.

Registro de recuperación

SCP -1968 se recuperó a finales de 2001 a partir de un núcleo de muestra extraída [XX ] Km de profundidad durante un estudio de petroquímica cerca Zackenburg, Groenlandia . Sobre la base de la profundidad de la que se recuperó, junto con corroborando lecturas paleoatmosphericas, el artefacto se estima en 31,000.000 ± 2,3 millones años de edad .

El personal de la Fundación interceptó la transmisión de la radio de su descubrimiento, a causa de su inusual naturaleza y su edad, posteriormente moviendo el artefacto a un lugar seguro.

Amnésicos de la Clase B se administraron al personal en Groenlandia , junto con dichas personas en la autoridad del gobierno en Dinamarca que habían sido informados de su descubrimiento. Una vez en el sitio, se descubrió que uno de los ingenieros geólogos había sido sometido a una retención psiquiátrica de 72 horas, después de su violenta agresión a un colega y comportarse de una manera acorde con el tema de prueba de la Fundación (véase más adelante). Se presume que habían manejado el artefacto.

Clasificado

El envistamiento no autorizado de los siguientes materiales está prohibido sin el consentimiento unánime de todos los administradores del nivel O5 . El incumplimiento de esta directiva, resultará en la terminación inmediata, así como la terminación de cualquier otro personal al tanto de este material.

Nota: esta directiva sera rescindida en caso de un inmanente.

evento de claseCK, VK, XK, ZK, o un evento clase Dedekind-uu

Zackenberg, Groenlandia.- sitio del descubrimiento SCP- a finales del 2001

Fuente: http://www.scp-wiki.net/scp-1968

Traducido del inglés a través de Google Translator

Fuente: http://piramidesdebosnia.com/2014/04/09/se-ha-encontrado-un-extrano-objeto-de-31-millones-de-anos-de-edad/

05
dic
14

Astronauta de la NASA es cogido por sorpresa y no sabe como mentir sobre la evidencia OVNI

Realmente increíble esta entrevista, una verdadera primicia, un veterano astronauta de la NASA, no sabe como evadir la pregunta del periodista y comienza a rodar y ha disimular, ciertamente no se le da muy bien mentir. Rueda como si no entendiera la pregunta e intenta encubrir cualquier noticia vinculada a los alienígenas y ovnis.
Ver la 01:20 del vídeo,
¿Objetos desconocidos vistos en el espacio?  El astronauta sorprendido por la comprometida pregunta, no pueden mentir y desvaría, restando importancia a la evidencia y más tarde excusando que son objetos de la tierra o lunares.
Realmente no estamos solos y nuestros gobernantes necesita revelar la convivencia de nuestros hermanos de las estrellas.

Fuente: http://www.anunnakis.es/2014/12/astronauta-de-la-nasa-es-cogido-por.html




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