EL MISTERIOSO OBELISCO DE ASSUÁN

EL MISTERIOSO OBELISCO DE ASSUÁN

Entre los grandes misterios de la antigüedad, uno de los más enigmáticos es el obelisco de Assuán. Si el paradigma de todas las pirámides del mundo está en la Gran Pirámide de la meseta de Gizeh, su homólogo en el campo de los obeliscos yace tallado en la cantera de mismo nombre, abandonado desde hace miles de años en misteriosas circunstancias. ¿Quién pudo tallar semejante monstruo arquitectónico? ¿Cómo lo hicieron? Una rareza en el mundo de la arqueología. De 42 metros de largo, esta pieza es un monolito en forma de aguja paralelepípeda erguida, con cuatro lados y coronada por una pirámide pequeña denominada piramidión. Su función parece estar firmemente vinculada al culto solar de Heliopolis, la On Biblica, al identificarse esta construcción con “el primer punto en el que se posaron los rayos del sol durante la creación del mundo”, según la mitología egipcia de esta ciudad.
¿Por qué erigir algo tan grande y sobre todo, cómo querían transportarlo? Algunos defienden la posibilidad de que nos encontremos ante simples pararrayos, haciendo referencia al material metálico con el que se construía el mencionado piramidión: el electrum, un combinado natural de oro y plata al que se añadía, con frecuencia, un porcentaje de cobre. Unos conocimientos en química mucho mayores de lo que podríamos llegar a pensar en un primer momento.
En la antigüedad tenemos continuamente este tipo de problemas. Las grandes pirámides de Gizeh poseen bloques de hasta 40 toneladas con medidas de entre los 20 y los 30 metros, pero este obelisco inacabado de Asuán fechado supuestamente en la XVIII Dinastía, es decir, hacia el 1400 a.C. pesaba demasiado como para siquiera planteárselo. Una vez puesto en pie, este coloso superaría los 40 metros de altura y su peso rondaría las 1.200 toneladas.
En el estudio de estos gigantescos monumentos son dos los problemas que nos podemos encontrar. El primero de ellos es el trabajo de la piedra. Parece inexplicable que con herramientas de cobre se pudiera trabajar con soltura una piedra tan dura como el granito. Hoy día a ningún constructor moderno se le pasa por la cabeza realizar un bloque de piedra de tan descomunales proporciones por el simple hecho de que sería imposible de mover.
Nuestros camiones de mayor carga pueden transportar apenas 50 toneladas. En caso de, por ejemplo, cargar con una viga para un puente de un peso mayor, deben ir escoltados por la policía de carretera y a una velocidad de 20 kilómetros por hora. Tal es el peligro, pero en la antigüedad aquello importaba poco, al parecer. ¿Cómo lograron los egipcios, entonces, cargar manualmente lo que hoy no podemos hacer con nuestras mejores máquinas? Tradicionalmente se ha interpretado que el traslado de un gran obelisco se realizaba arrastrándolo hasta el río, donde era embarcado en un gran barco de papiro y madera. Pero de haberlo hecho así, la lógica nos lleva a pensar que el objeto saldría totalmente acabado de la cantera.
Con ello se pretendería evitar cargar con un peso mayor innecesario y así, se conseguiría compensar el peso del mismo con la flotabilidad de la embarcación. El problema es que estamos ante bloques perfectos, no una mezcla de ellos. Las tallaban de una sola pieza en un trabajo que poco menos que podríamos llamar maestro.
El problema es mayúsculo: estos obeliscos aparecen cincelados en un único bloque con una precisión extrema utilizando únicamente rudimentarios cinceles de cobre en una piedra tan dura como el granito.
Existen bajorrelieves egipcios que tratan de explicar el transporte de estas inmensas moles, pero los arqueólogos se encuentran con otro problema: si todos los elementos aparecen representados a escala, ¿por qué los obeliscos aparecen mucho más pequeños? ¿Acaso tenían algún tipo de tecnología que les permitiera agrandar o empequeñecer el granito a voluntad?
De ser así esto demostraría una impresionante cantidad de conocimientos científicos a los que a día de hoy, en el siglo XXI no dispondríamos. Incluso llega a mostrarse cómo un solo barco llegaba a transportar dos obeliscos al mismo tiempo. El colmo.
Si a esto añadimos que el Nilo está repleto de bancos de arena y de bajos, en donde suelen verse atrapados los barcos modernos, construidos expresamente para este recorrido, parece inexplicable cómo pudieron los egipcios transportar estos grandes obeliscos cientos de kilómetros río abajo. Podríamos pensar que la altura o profundidad de las aguas del río o el fondo del mismo habrían cambiado evidentemente, pero eso sigue sin explicar el problema del peso de los monolitos. De hecho, en la edad moderna eso ha podido comprobarse ya que en el siglo XIX Egipto proporcionó obeliscos a Francia, Inglaterra y América.
De hecho, en el verano de 1880 para trasladar uno de estos obeliscos a Nueva Yor,k se construyó un tren especial para transportar el obelisco que avanzó por las vías mediante una máquina de vapor. Aquello fue todo un espectáculo: el obelisco se desplazó por las calles a una velocidad que apenas superaba los 30 metros al día, era muy difícil doblar una simple esquina y un equipo de más de 500 personas trabajó noche y día sin descanso para lograr tal hazaña. Tardaron un mes en cruzar Central Park. Habían sido necesarios 4 meses para mover el bloque en sólo 3 kilómetros, algo irrisorio comparado con la distancia que los egipcios conseguían desplazar hace más de 4000 años.

-TECNOLOGÍA DESCONOCIDA-
Según la egiptología, Hatshepsut, la reina que gobernó durante la XVIII dinastía, tardó sólo 7 meses en tallar, extraer, transportar a 250 kilómetros y erigir en Karnak dos obeliscos sin máquinas de vapor ni correas hidráulicas, sólo con mano de obra.
Los estudiosos no dejan de asombrarse y de exponer todo tipo de hipótesis. La más conocida es que ante el lugar elegido para su levantamiento se fabricaba una rampa de arena y barro y supuestamente por ella se dejaba caer lentamente el obelisco, orientándolo hacia el lugar elegido con una serie de cuerdas que tensaban o frenaban la caída según se precisara. Abajo se construía un grueso muro de contención con varios canales en su interior para que fluyera la arena desalojada, y que funcionaba de tope mientras se tensaban las cuerdas que hacían ascender el obelisco.
El único problema de esta tesis es saber cómo subían el obelisco hasta lo más alto de la rampa habida cuenta de la imposibilidad de construir cables que soportasen esa tensión. Otro punto interesante sería conocer el material con el que se habría fabricado el mencionado muro de contención, material que debería ser capaz de soportar el peso y la fuerza de bajada del obelisco, más toda la masa de la tierra de la rampa que arrastraba en su deslizamiento.
Estamos hablando de supuestamente hace 4000 años, es decir, una tecnología que provocaría que cualquier muro convencional de adobe o piedra conocido no aguantara la embestida del obelisco en su descendimiento. Pero ellos lo hicieron.
Tampoco hay ninguna marca o alguna especie rastro que dejara el obelisco hasta los templos donde se erigía, algo que debería ser más que visible por el peso soportado a nivel geológico. Otras teorías también exponen que aquello podría deslizarse a través de troncos pero esto podría parecer poco menos que un disparate: la madera era un recurso verdaderamente escaso en el Nilo y el peso del propio obelisco aplastaría por completo los troncos. Cálculos actuales exponen que ni siquiera los más modernos rodillos de metal resistirían su peso en esa superficie y con esas dimensiones. Un auténtico misterio.
Tampoco se ha hallado nada en el monolito que indique el uso de cinceles o martillos, pues no quedaron restos de escoriaciones, pero si se observa de cerca, se aprecian anchos surcos verticales producidos por algo parecido a una pala que pudo modelar sus proporciones. La única explicación posible es que, cuando atacaron la piedra, ésta tendría que haber estado obligatoriamente blanda.
Tanto en las caras laterales como en la parte superior de este Obelisco Inacabado se aprecian canales paralelos de igual tamaño, como si el moldeado fuese simétrico.
A pocos metros del monolito, los químicos egipcios se entretuvieron en perforar la piedra circularmente, dejando así unos pozos cuyo fin a día de hoy se desconoce. En ellos cabe un hombre perfectamente. Sus paredes, sin restos de golpes, no son rectas, de lo que se deduce que fueron ahuecadas de manera irregular, sin aparente esfuerzo y sin que en la operación interviniera máquina alguna. ¿Acaso en el antiguo egipcio moldeaban las piedras a voluntad?

-PROEZA ASOMBROSA-
Los arqueólogos de la actualidad afirman que sea quien sea quien realizó esta proeza, se erigieron de modo similar a la construcción del obelisco egipcio en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. El arquitecto Doménico Fontana en 1586 levantó la piedra de 327 toneladas con la ayuda de “trenes de botellas”, 800 trabajadores y 140 caballos. Tenía eso sí, la ventaja de que él tenía terrenos lisos y libres. En Baalbek y en Assuán no se cuenta con esas condiciones de terreno, al contrario, la cantera se encuentra aproximadamente a 1 km y el trayecto que los une se encuentra repleto de accidentes geográficos pero lo asombroso es que no hay rastro alguno de carretera, calzada, rampa u otros terraplenes que incluso podrían sugerir remotamente el arrastre o empuje de estos megalitos desde la cantera a su sitio colina arriba. ¿Tenían tecnología antigravitatoria?
Estamos ante algo inaudito porque además, si realizamos un simple cálculo matemático descubrimos que es imposible mover estas enormes piedras por un grupo de hombres normales. Para lograrlo, sería necesario reunir a 10.000 levantadores de talla olímpica, es decir, de los que son capaces de soportar un peso de 200 kg cada uno. No parece que tal cosa estuviera al alcance de los constructores de Assuán.
“Bloques de esas dimensiones tuvieron que ser tallados y puestos allí por seres de fuerza sobrehumana o por miembros de una civilización que conociera los secretos de la levitación y la antigravedad” sugirió el atrevido ex ingeniero de la NASA Maurice Chatelain.
Por si todo esto no fuera suficiente, a todo este misterio tenemos que añadir que han sido encontradas numerosas piedras vitrificadas, un fenómeno geológico que solo puede asociarse a la enorme acción de una fuente de calor. La vitrificación implica un cambio molecular en la composición de la piedra debido a altísimas temperaturas aplicadas de una forma instantánea (más de 1000 grados centígrados, siendo este un mínimo aplicable según composición), quedando suave y con un aspecto derretido y con un evidente brillo metálico.
La vitrificación de la piedra en antiguas construcciones no solo la podemos encontrar en sitios como Baalbek o Asuán, sino que tenemos evidencia de este fenómeno en más templos antiguos: otro ejemplo de rocas vitrificadas las podemos encontrar en Cuzco (Perú) y en algunas de las ruinas existentes donde los bordes de las piedras presentan vitrificación, como es el caso del templo de Uran Pacha, Hanan Pacha y Sacsayhuaman. La vitrificación en este caso parece una técnica de construcción para “ablandar” los bordes de las rocas y así hacerlos encajar con una increíble precisión.
El único problema como siempre es la energía: ¿de dónde salía tanto calor hace miles de años para supuestamente moldear la piedra sin disponer de conocimientos sobre electricidad?
Sin llegar a recurrir a teorías que incluyan intervenciones extraterrestres, algo sugerente en base a las descripciones de los famosos Nephilim y de libros como el de Enoc, es evidente que estamos ante una prueba más de que una civilización muy anterior a todo lo que conocemos que fue capaz de lo imposible: mover piedras de más de 1000 toneladas que además presentan una enigmática vitrificación por causas desconocidas.
Un último y muy curioso dato: el obelisco quedó abandonado allí y allí estará por miles de años más, quizá hasta el fin de los días ya que no se dispone de tecnología para transportar algo así desde ese punto del mapa. ¿Fue el famoso obelisco inacabado de Asuán abandonado allí para dejar constancia de la desconcertante técnica con la que fue diseñado?

Los secretos del Códice Mexica con Sixto Paz Wells

En el especial OVNIS de “La Puerta de la Pirámide”, Miguel Celades Rex junto a un grupo de investigadores en el campo extraterrestre, estudian las teorías que encierra el libro El Códice Mexica de la mano de su autor Sixto Paz Wells.

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Historia de la Tierra y Exopolítica con Javier Sampayo “Desde la Matrix”

Conocemos a Javier Sampayo en uno de sus viajes a Barcelona. Hablamos del mundo, de las grandes mentiras, de la creación del universo y la gran intervención y hablamos de Javier Sampayo y de su trabajo como “La Verdad Oculta”. Intercambiamos conocimientos, desde la perspectiva europea y la perspectiva americana. Una interesante entrevista que no deberías perderte.
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¿ESTAS PINTURAS SON LAS ÚLTIMAS EVIDENCIAS DE ASTRONAUTAS EN LA ANTIGÜEDAD?

A lo largo de la historia de la humanidad, hemos sido testigos de grandes civilizaciones que en distintas épocas han dejado un admirable legado arquitectónico, científico y, por supuesto, artístico. Y es que es en el arte en donde también se consiguen los mensajes más interesantes e intrigantes con los que nos hemos tenido que enfrentar en la actualidad.

Hace cientos de años numerosos artistas de distintas partes del mundo, en sus pinturas dejaron representaciones gráficas que poseen detalles que, cuando menos, llaman grandemente la atención por el curioso cuidado puesto en dichos elementos presentes en sus obras.

Ejes temáticos de las pinturas

Un aspecto a resaltar de estas obras es la temática que todas comparten. Amén de los detalles curiosos que queremos resaltar, existe la notable coincidencia de que todas las obras acá referidas están ubicadas en un contexto bíblico. Se encuentran como personajes centrales en las pinturas, las figuras de María, Jesús o arcángeles celestes. Es decir, todas las representaciones están relacionadas con el creacionismo de la humanidad.

Pinturas que resaltan

Entre las obras que despiertan especulaciones justificadas, está el “Bautismo de Cristo”. En esta pintura parece representarse lo quizá sea el pesebre en el que dio a luz María, rodeada ella quien sostiene a su bebé por una cúmulo de testigos de la escena. Lo que resalta mucho en la composición es que a María y a su bebé los baña un halo de luz que sale del centro de un objeto con forma de disco que flota por encima de la mujer y el infante.

¿Por qué representar la fuente de esta luz como un objeto que no encaja en lo más mínimo con el ambiente?

¿Posibles naves en el cielo?

En el Monasterio de Visoki Dečani, que se encuentra en Kosovo, puede apreciarse la magnífica obra llamada “La crucifixión de Cristo”. El tema central de la obra es evidente, pero lo extraño de ésta se encuentra en las esquinas superiores izquierda y derecha. Podemos ver dos figuras que parecen moverse por el cielo y que, además, parecen transportar a personas en su interior. ¿Podría esto tratarse de vehículos tripulados surcando los cielos?

La nube en forma de disco

Por último, cabe hacer mención de la obra de Carlo Crivelli,
“La Anunciación”, pues en esta impresionante y detallada obra maestra, el autor dibuja una suerte disco formado de nubes desde cuyo centro sale un rayo delgado de luz, parecido a un rayo láser, que se conecta directamente a una paloma que brilla por encima de la cabeza de María. Esta escena es presenciada por arcángeles.

Lo llamativo es que el resto de las nubes en el dibujo son comunes y corrientes. ¿Por qué dibujar una en específico y, además, con forma de disco?

Fuente: http://ufoymisterios.es/antiguas-culturas/estas-pinturas-son-las-ultimas-evidencias-de-astronautas-en-la-antiguedad/