El Origen Extraterrestre de los Dioses Greco-Romanos

Si analizamos los más grandes Imperios que alguna vez existieron, como lo fueron el de Grecia y Roma, nos encontraremos con una lista muy nutrida de avances tecnológicos, grandes construcciones, ejércitos enormes, peronajes históricos y un arsenal de leyendas y mitos que dan origen a sus Dioses. Pero, ¿Por qué nuestros antepasados creerían en historias tan “sobrenaturales”?, ¿De dónde se originan estas leyendas?, probablemente debió existir una intervención extraterrestre para formar las grandes ciudades que alguna vez existieron, de otra forma, ¿Cómo se originó su cultura?

La forma en que los Dioses de las antiguas Roma y Grecia se imponían, sugeren un origen extraño, el cual no es precisamente un invento del hombre, sino una interpretación de algo que efectivamente ocurrió. Da para pensar que las civilizaciones nombradas fueron visitadas por seres extraterrestres, los cuales influenciaron sus creencias y su cultura, construyendo así el gran Imperio.

W. Raymond Drake, historiador inglés, ha estudiado la civilización Greco-Romana dándole énfasis a su cultura, concluyendo que sus Dioses son seres que llegaron a la Tierra en diversos tipos de naves. Tanto en creencias griegas como romanas se aprecian semejanzas, que a demás son similares a las figuras que presentaron otras culturas en la antigüedad, como el colonizador, el gigante, el casamiento entre “dioses” y terrestres, el conocimiento prohibido entre los hombres, el Paraíso, la Edad de Oro, la energía usada sin control causando terribles tragedias, las luchas entre “seres del cielo”, etc. Raymond Drake escribe en su libro “Dioses y Astronautas en la Grecia y Roma Antiguas” que “El mito no es imaginación, ni ficción etérea de un pasado hace mucho olvidado, mas sí una tradición oral, recuerdos oscuros de una remota antigüedad, con intensa impresión en la mente popular”. En este libro, el inglés relata hechos que coinciden en la cultura griega y la romana, de éstos, muchos se asemejan a relatos de la Biblia. Por ejemplo: Urano (Cielo) desposó a Gea (Tierra) y fue padre de doce hijos gigantes, los Titas, y también de tres hijos rebeldes, los Cíclopes, que tenían un sólo ojo. (Semejante a “Adán y Eva”). Sobre ésto, Drake explica que “Si ridiculizamos los mitos griegos, ésto se debe al hecho de que estos cuentos se contradijeron con la presente manera convencional de pensar. Los antiguos acreditaban en los dioses. Hoy nuestras mentes son condicionadas por la cultura contemporánea, y no podemos sintonizarla con el clima mental, con el espíritu de las eras pasadas. Si nos transportásemos hacia las murallas de Troya, habríamos de sentirnos tan extraños como Aquiles perdido en el trabajo de Londres”.

Portada del Libro “DIOSES Y ASTRONAUTAS EN LAS LEYENDAS DE GRECIA Y ROMA”

La extensa mitología, ofrece a demás historias que se pueden relacionar a naves extraterrestres, como por ejemplo, Poseidón atravesaba una inmensa distancia con apenas tres pasos, como el dios Vishnu de la India, Hera viajaba con la rapidez del pensamiento, Hermes y Atenea descendían planeando sobre sandalias aladas, Atenea a veces era representada volando como un halcón, Poseidón dio a Penélope un carro de guerra alado, que cuando corría por el mar no se mojaba los ejes. A demás de esas evidencias, hay muchos otros Dioses que utilizarían los llamados “carros alados” y/o “carros de guerra” que les serían útiles para movilizarse en las alturas.

Escultura que representa un “Carro Alado”

A demás de todo ésto, se interpreta que nosotros mismos seríamos hijos de extraterrestres, pues el propio Rómulo (fundador del Imperio según la mitología romana) finalmente ascendió hacia el cielo en una nube.

Todo parece indicar que las leyendas antiguas no fueron inventadas y tienen una profunda base en lo real, que al parecer sería el apoyo fundamental de los extraterrestres no solo en los antigüos romanos y giregos, sino que también en muchas otras civilizaciones que alguna vez existieron. He aquí crónicas antiguas que respaldan la teoría:

“Además de esos eventos en el cielo inferior, entró a los registros que en el consulado de Manio Acílio y Cayo Pórcio (114 a.C.), llovió leche y sangre, y que frecuentemente, en otras ocasiones, habría llovido carne, por ejemplo, en el consulado de Públio Volúnio y Séervio Suplício (461 a.C.), y que ninguna carne no tocada por los pájaros predadores se pudrió. Igualmente que, un año antes de Marco Crasso (53 a.C.) fue muerto por los Partos en la batalla de Carre, (…) llovió hierro en el distrito de Lucania…” (Plínio, en Historia Natural, Libro 2).

“Y ahora con siete naves corintias, dos de Corcyra y una décima que los leucadianos proporcionaron, él (Timoleao) partió. Y, a la noche, después que él entró en alta-mar y disfrutaba de un viento favorable, el cielo pareció abrirse de repente con una explosión por sobre el navío y lanzar un fuego abundante y notable. De allí se elevó una antorcha, como las que los místicos cargaban, que salió corriendo con ellos, acompañándolos en su curso, y cayó precisamente para la parte de Italia para la cual se dirigían los pilotos.” (Plutarco, 344 a.C.)

“Allí, en la calma de la noche, se dice que ambos cónsules fueron visitados por la misma aparición, un hombre de estatura mayor y más majestuosa que la humana, que declaró que el comandante de un lado y el ejército del otro debían sacrificar las Almas a la Madre Tierra.” (Livio, 340 a.C.)

“Navíos fantasmas fueron vistos brillando en el cielo… En el distrito de Amiterno surgieron, en muchos lugares, visiones de hombres en trajes brillantes, a distancia, sin que se aproximasen a nadie.” (Livio, 218 a.C.)

“El disco del sol parecía haberse contraído. Piedras brillantes habían caído del cielo, en Preneste. En Arpi habían escudos del cielo y el cielo parecía que estaba luchando con la luna, y en Caperne dos lunas se habían levantado de día…” (Livio, 217 a.C.)

“En Hádria fue visto, en el cielo, un altar, y en torno de él bultos de hombres vestidos de blanco…” (Livio 214 a.C.)

“De Ameria y de Tuda, ciudades de Italia, fue informado que a la noche allí fueron vistos en los cielos lanzas y escudos flamantes que primero se movieron en direcciones diferentes, y después se entrelazaron asumiendo las formaciones y los movimientos de los hombres en batalla, y que por fin algunos de ellos huyeron, en tanto los otros se lanzaban en su persecusión, habiendo todos desaparecido por el oeste.” (Plutarco, en ‘Cayo Mario’, refiriéndose al año 103 a.C.)

Fuente: MP Files

Historias semejantes en distintas civilizaciones antiguas del mundo, relatos de Dioses con la capacidad de volar (ya sea por su propio don o por una nave que los apoye) y guerras de Dioses en los cielos revelan que los Dioses no serían un descabellado invento de nuestros antepasados, sino una explicación a un fenómeno que de verdad ocurrió y que llegó desde lo más alto para aterrizar con sus naves e inculcar su cultura en la Tierra, cultura cuyo efecto somos nosotros.

Fuente: http://humanleaks.com/

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